Reflexiones · Serenidad
Una paz que puede acompañarte.
Dios puede tener lugar también en tus preguntas.

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!»
La Palabra en su contexto
Jesús habla a sus discípulos durante la despedida. La paz que ofrece aparece en un momento lleno de preguntas y de separación, no cuando todo es sencillo. El contexto nos permite leer estas palabras con más hondura.
En la vida de hoy
Podemos llevar a la oración una preocupación sin exigirnos que desaparezca de inmediato. Sentir inquietud no significa que falte fe. A veces, el paso posible consiste en aceptar compañía y ordenar con calma aquello de lo que sí podemos ocuparnos.
Un gesto para llevar contigo
Escribe qué está en tus manos hoy y qué no. Elige una acción pequeña de la primera lista y presenta la segunda a Dios.

De la lectura a tu día
Un poco de silencio.
Puedes dejar por un momento tus listas y elegir unos minutos de oración.
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