Reflexiones · Comienzos
Siempre puedes aprender a orar.
No saber por dónde empezar también puede ser una oración.

«Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos»
La Palabra en su contexto
Un discípulo hace esta petición después de ver a Jesús orando. No presume saberlo todo: se acerca con una pregunta. Jesús responde enseñándoles a dirigirse al Padre y a presentar las necesidades de cada día.
En la vida de hoy
Si te cuesta rezar, no tienes que inventar palabras solemnes. Puedes empezar por contar lo que vives, agradecer algo o permanecer en silencio. Aprender requiere tiempo y permite volver a lo sencillo cuantas veces lo necesites.
Un gesto para llevar contigo
Reserva un minuto. Dile a Dios cómo llegas hoy y deja después un pequeño silencio. No evalúes si lo hiciste bien; comienza por estar presente.

De la lectura a tu día
Un poco de silencio.
Comienza con unos minutos y palabras sencillas. No necesitas preparar nada más.
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